Todo se supedita al aprendizaje


Everything is dependent on learning
Alberto Lifshitza

a Secretaría de Enseñanza Clínica e Internado Médico, Facultad de Medicina UNAM, Coyoacán, Ciudad de México, México


Artículo


Lo que verdaderamente legitima el acto educativo es el aprendizaje. Aristóteles decía que «enseñar no es una función vital porque no tiene el fin en sí misma; la función vital es aprender». Por más brillante que haya sido la enseñanza se tiene que reconocer que fracasó si los alumnos no aprendieron. La diversidad de estrategias, recursos, caminos y espacios, finalmente se tienen que expresar en aprendizajes, desde luego idealmente maduros, significativos, útiles, permanentes, sólidos. Ni los métodos por sí mismos ni los logros descontextualizados otorgan valor a la educación médica. Pero aprender es para servir; si solo fuera para aprobar exámenes o escalar niveles burocráticos o académicos se hace poco honor a las potencialidades de la educación. Ponderar el aprendizaje jerarquiza nuevamente el protagonismo discente por sobre el docente.

El propósito último de la educación médica no es formar eruditos sino mejorar la salud individual y colectiva; si el aprendizaje no se traduce en impactos en estas áreas carece también de legitimidad plena. El protagonista entonces de la educación no es el profesor ni el estudiante sino el paciente y la sociedad. Cuando se habla de un saber descontextualizado puede entenderse, sí, el logro de algunas competencias pero que no se expresan en el desempeño. El comportamiento en la evaluación no garantiza un desempeño apropiado en la práctica, porque buena parte se relaciona con los logros afectivos y la competencia que se refiere al perfeccionamiento personal. El camino de la tutoría, que se explora reiteradamente en este número de la revista, trasciende el aprendizaje técnico hacia la búsqueda de un desarrollo individual del estudiante que entonces, de manera natural se oferta a la sociedad que lo necesita. He allí algunas diferencias entre aparentes sinónimos como maestro, profesor, catedrático por un lado, y tutor y mentor por el otro.

La investigación en educación médica tampoco constituye un fin en sí misma; su propósito es ayudar a tomar decisiones que impacten en la calidad educativa y ésta en la salud. Por ejemplo, la ecuación entre calidad de la atención y calidad de la educación ha sido reiteradamente probada: la calidad de la educación conduce a una mejor calidad de la atención y solo en un contexto de calidad de la atención se puede hacer educación de calidad.

Para valorar la calidad de la educación existen 2 procesos igualmente importantes: la evaluación y la investigación, aunque también hay seudoevaluación y seudoinvestigación, y precisamente el valor de las publicaciones periódicas arbitradas como la revista es que cada propuesta para publicación se somete al juicio de pares los que, sin ser infalibles, garantizan la validez de lo que se publica.

Esta revista recientemente recibió un reconocimiento valioso, el Premio SCImago 2017 del Consorcio Nacional de Recursos de Información Científica y Tecnológica (CONRICyT, http://www.conricyt.mx) a la mejora continua de revistas científicas en México, cuando apenas tiene 6 años de existencia. En este número se muestra que algunos autores incluso mostraron interés en hacer un análisis bibliométrico de ella. Es interesante que personas ajenas al cuerpo editorial de la revista y provenientes de países diferentes de aquel en el que esta se edita hayan decidido hacer este estudio bibliométrico, lo cual habla sin duda de su interés por la investigación en educación médica, de su preocupación por tener órganos de difusión de trabajos de esta área y muestran que esta revista es confiable y comparable a otras que abordan la misma temática.

La variable que corresponde a las características de los alumnos muestra en los últimos tiempos atributos que contribuyen a ahondar una cierta brecha generacional entre profesores y estudiantes. Tiene que ver con características de personalidad, pero también con particularidades de las generaciones digitales o tecnológicas. Los estudiantes nativos digitales y los profesores inmigrantes. Mitigar esta brecha es una responsabilidad de los docentes, pero parte de conocer a sus estudiantes. Lograr la participación de ellos significa la elaboración del conocimiento, la incorporación del concepto de crítica, y la experiencia
vital.

Este número de la revista aporta motivos de reflexión para los profesores que tienen como preocupación principal el que sus discípulos efectivamente aprendan.


La revisión por pares es responsabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Correspondencia:
Alberto Lifshitz
Secretaría de Enseñanza Clínica e Internado Médico,
Facultad de Medicina UNAM, Coyoacán, Ciudad de México, México
Correo electrónico: alifshitzg@yahoo.com

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